El Futuro de las Empresas Familiares en Monterrey: Reinventarse o Desaparecer
Monterrey, la cuna del emprendimiento regiomontano y hogar de algunas de las empresas familiares más emblemáticas de México, está viviendo un momento crucial. En un mundo donde el cambio es la única constante, las empresas familiares enfrentan un dilema: adaptarse o ser relegadas al pasado.
De la tradición a la transformación
Las empresas familiares han sido el pilar económico de nuestra región, pero también enfrentan desafíos que podrían amenazar su supervivencia: sucesión, tecnología y competencia global. ¿Cuántas historias conocemos de empresas que no lograron trascender de una generación a otra? La respuesta está en reinvención. Aquellas que no estén dispuestas a cuestionar sus paradigmas y modernizar sus modelos de negocio están condenadas a la irrelevancia.
El mito de la «empresa tradicional»
Uno de los mayores errores de las empresas familiares es confundir sus valores fundacionales con rigidez operacional. Los valores como la confianza y el compromiso no están peleados con la innovación. Al contrario, son la base perfecta para abrazar nuevas estrategias: automatización, digitalización y economía circular.
Por ejemplo, el uso de inteligencia artificial no es una amenaza, sino una oportunidad para entender mejor al cliente, optimizar procesos y proyectar crecimiento. Empresas familiares que han integrado tecnología han duplicado su capacidad operativa y abierto nuevos mercados. Desde sistemas ERP que automatizan la gestión financiera hasta plataformas de e-commerce que permiten escalar las ventas, la tecnología puede ser el aliado más poderoso para cualquier empresa que desee mantenerse competitiva.
El tabú de la sucesión
La sucesión es, sin duda, uno de los temas más sensibles. Muchas empresas familiares prefieren evitar este tema hasta que sea demasiado tarde, generando conflictos internos y decisiones precipitadas. Pero aquí es donde las empresas regiomontanas pueden aprender de modelos globales: preparar a las nuevas generaciones no solo en liderazgo, sino también en adaptabilidad.
Un plan de sucesión no es solo una hoja de papel; es un compromiso para garantizar la continuidad de la visión empresarial mientras se incorporan nuevas ideas. Esto implica mentorías, formación externa y, en algunos casos, la contratación de talento externo que complemente las habilidades familiares. La clave está en integrar las perspectivas frescas con el conocimiento acumulado, logrando un equilibrio entre lo tradicional y lo innovador.
Innovación: no es opcional, es vital
El verdadero reto para las empresas familiares de Monterrey no es competir con las grandes multinacionales, sino superar su resistencia al cambio. Los consumidores actuales buscan marcas ágiles, responsables y tecnológicamente avanzadas. Las empresas que no se alineen con estas demandas perderán relevancia.
Una historia que ilustra esto es la de una pequeña empresa familiar en el sector manufacturero que adoptó prácticas de sostenibilidad, logrando reducir costos e incrementar su base de clientes. Con una inversión inicial moderada, lograron transformar su modelo de negocio y garantizar su competitividad en el futuro. La incorporación de materiales reciclables en su línea de producción y la utilización de energías renovables los posicionó como un referente en su industria.
Además, las redes sociales y plataformas digitales han democratizado el acceso al mercado global. Una empresa familiar que antes dependía exclusivamente de su presencia local ahora puede exportar sus productos o servicios a cualquier parte del mundo con una inversión en marketing digital y comercio electrónico. Esto abre un abanico de posibilidades, pero también demanda una mentalidad dispuesta a explorar lo desconocido.
El rol del liderazgo
En este proceso de transformación, el liderazgo juega un papel crucial. Los líderes empresariales familiares deben estar dispuestos a aprender, desaprender y volver a aprender. Esto implica no solo una actualización constante, sino también la capacidad de inspirar a su equipo a abrazar el cambio como una oportunidad, no como una amenaza.
Las decisiones estratégicas también deben enfocarse en la colaboración. Las alianzas con startups tecnológicas, instituciones educativas y organismos internacionales pueden proporcionar el conocimiento y los recursos necesarios para mantenerse a la vanguardia. Este tipo de sinergias no solo impulsa la innovación, sino que también fortalece la competitividad regional.
El llamado a la acción
Si algo caracteriza a Monterrey es su espíritu emprendedor. Las empresas familiares tienen el potencial de seguir siendo el motor económico de la región, pero solo si están dispuestas a abrazar el cambio y a cuestionar su status quo. No se trata de renunciar a sus raíces, sino de evolucionar hacia un modelo que integre lo mejor de ambos mundos: la tradición y la modernidad.
¿La solución? Crear un entorno que fomente la adaptabilidad, implementar tecnologías emergentes y abordar la sucesión con la misma pasión con la que se fundó la empresa. Porque, en palabras de Darwin, no sobrevive la especie más fuerte, sino la que mejor se adapta.
Hoy más que nunca, las empresas familiares de Monterrey tienen la oportunidad de ser un ejemplo de reinvención para el país. Pero la pregunta es: ¿estarán dispuestas a tomar el riesgo? La respuesta definirá su lugar en el futuro económico de México.
Las empresas familiares son fundamentales para la economía mexicana, representando aproximadamente el 90% de las unidades económicas del país. Estas generan alrededor del 75% del empleo y contribuyen con el 95% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
En México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), existen 5,564,612 unidades económicas. Los estados con mayor participación en este total son el Estado de México (12.65%), Ciudad de México (8.56%) y Jalisco (6.83%).
En Monterrey, las empresas familiares también juegan un papel crucial en la economía local. Aunque no se dispone de estadísticas específicas para Monterrey, se sabe que Nuevo León es una de las entidades con mayor actividad económica en el país. En 2023, las ventas internacionales de Monterrey fueron de US$5,678 millones, lo que representa un crecimiento del 6.17% respecto al año anterior.
A pesar de su importancia, las empresas familiares enfrentan desafíos significativos en términos de continuidad generacional. Se estima que el 60% de estas empresas se encuentra en la primera o segunda generación; sin embargo, solo el 30% llega a la tercera generación y apenas el 10% a la cuarta.
Un estudio del Centro de Investigación para Familias de Empresarios (CIFEM) de IPADE Business School revela que el 52% de las empresas familiares en México presenta algún grado de riesgo de no subsistir, debido a la acumulación de malas prácticas que afectan la dinámica familiar y la operación del negocio.
La sucesión generacional es uno de los principales retos para estas empresas. El mismo estudio indica que el 57% de las empresas está en riesgo de complicar su supervivencia por no determinar los tiempos y procesos sucesorios adecuados. Solo el 3% cuenta con un plan explícito para llevar a cabo la sucesión en la dirección general.
La institucionalización y profesionalización también son áreas críticas. Solo el 5% de las empresas familiares en México manifiesta estar en orden en este rubro, mientras que el 66% requiere trabajar intensamente en el tema y un 29% presenta áreas de oportunidad.
En términos de empleo, las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) representan el 99.8% de los establecimientos en el país, según los Censos Económicos del INEGI.
Es importante destacar que, aunque las empresas familiares son predominantes, enfrentan una alta tasa de mortalidad. Se estima que menos del 30% de estas empresas logran llegar a la segunda generación, y solo el 12% alcanza la tercera generación.
En resumen, las empresas familiares son el motor de la economía mexicana, pero enfrentan desafíos significativos en términos de continuidad, institucionalización y profesionalización. La implementación de buenas prácticas en estas áreas es esencial para garantizar su supervivencia y crecimiento a largo plazo.